LOCALIZACIÓN
Este
sendero se localiza en Santa Olalla de Cala, en la zona occidental del Parque
natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.
PRINCIPALES RASGOS DE INTERÉS
Vistas
del castillo de Santa Olalla desde las afueras del pueblo. Paisaje de dehesa
durante todo el recorrido. Tramo de la antigua vía del tren con puntos
panorámicos de interés: En la Mina de Teuler (abandonada) podremos encontrar
minerales restos de la extracción y una corta con paredes con colores de
mineralización, que está inundada en su fondo.
Trayecto:
En circuito.
Longitud:
Altitudes:
Suma de ascensos recorridos:
Tiempo estimado:
5 horas.
Dificultad:
Media-Alta.
DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO
Para
el comienzo del sendero deberemos situarnos en la señal de inicio de sendero,
que está en la parte oeste del pueblo, saliendo por una calleja al sur del
Castillo. Continuamos bajando para desviarnos por la pista a la derecha, por
donde debemos seguir, hasta llegar a un cruce identificado por las ruinas de
una casa. Tomaremos de frente el camino de la vía.
Tramo
de la vía:
Un
poco después del cruce, a la derecha podemos ver bolos graníticos, producto de
la meteorización de afloramientos previos de roca natural. Entre laderas de
cierta pendiente, tendremos algunos puntos con buena perspectiva de la dehesa y
de los suaves relieves que se encuentran al fondo en el nordeste.
Predomina
una dehesa de alcornoques, quejigos y algunas encinas. Junto al camino
localizamos escobones, jaguarzos moriscos, jaras rizadas, jaras pringosas,
cebollas albarranas, cantuesos, brezos blancos, escaramujos, majuelos, etc. El
camino es prácticamente horizontal, puesto que es la base de una antigua vía
férrea. Al pasar por el pequeño desfiladero que nos encontramos ya cerca del
área minera (Pedregosilla) vemos afloramientos graníticos. Desde este punto,
los relieves que se observan son muy antiguos y suavizados. Al fondo, sierras
compuestas de litologías de especial resistencia destacan sobre el resto del
paisaje.
Tras
5 kilómetros
de recorrido, viendo al fondo escombreras de la mina, nos desviamos a la
izquierda subiendo por un camino durante algunos cientos de metros. Encontramos
el cortijo de Paco Marín en el que, tras cruzar una cancela nos desviamos a la
derecha para introducirnos en el tramo de la mina.
En
el cortijo se localiza un pequeño rodal de eucaliptos rojos, moreros y huertas
con olivos, higueras, etc. Bordeando la zona de la mina abunda un matorral con
jaras pringosas, jaguarzo morisco, jaguarzos negros, jaras rizadas y pinos
piñoneros.
Tramo
de la mina:
Nos
encontramos con la Mina Teuler, en la que destacan su corta, las acumulaciones
de escombreras y la buena perspectiva que obtendremos desde el alto. Cruzando
la pista, subiremos por un camino que nos lleva hasta las inmediaciones de la
corta, desde donde obtendremos una buena perspectiva de la zona de extracción,
hoy convertida en pequeño embalse debido a la oclusión por derrumbe del camino
de acceso y zona de desagüe natural de las aguas. La buena perspectiva incluye
la corta en primer término, las escombreras algo más al fondo, y detrás un
amplio llano adehesado, con sierras, en el horizonte.
Observando
la vista desde el extremo del sendero, al lado de la corta, reconocemos el
material de caja de la mina, que es pizarroso y grisáceo, pero impregnado
superficialmente por pátinas azul-verdosas propias del lavado de los minerales
del lugar. La coloración del agua acumulada en la corta también es derivada del
contenido mineral de la misma. La Mina Teuler explotaba minerales de hierro
formados en lo que se denomina en terminología geológica como de tipo skarn,
que nos hace pensar en mineralizaciones asociadas al metamorfismo de unas rocas
que se han visto afectadas por la importante elevación de temperatura que les produjo
un vecino plutón granítico fundido. Los minerales eran magnetita, hematites,
limonita y algunos sulfuros de cobre. El encajante de la mineralización son
unas pizarras con lentejones calcáreos que han sido parcialmente transformados
en silicatos cálcicos (granate, diópsido, epidota, actinolita, etc.).
Para
la vuelta, regresamos al cortijo donde encontraremos la portilla y sin cruzarla
tomamos el camino de frente para acceder al tramo de dehesas. Bajando al
sureste durante algunos cientos de metros por un camino en mediano estado,
llegaremos a la pista de gravilla gris que nos llevará hacia la izquierda a
Santa Olalla.
En
la ladera que baja del cortijo de Paco Marín aparecen especies calcícolas,
jaras blancas y rascaviejas o codesos. Vamos entrando en una dehesa muy
envejecida con grandes quejigos, encinas, alcornoques y presencia puntual de
huertas de olivos.
Tramo
de las dehesas:
Lo
iniciamos entre muros de piedra, por una pista grisácea de gravilla. Veremos a
nuestra derecha la Sierra del Viso, que se forma en un alargado afloramiento de
calizas y dolomías con intercalaciones de pizarras, cuya morfología tiene
connotación litoestructural. En el camino encontraremos afloramientos rocosos
calizos.
Predomina
una dehesa de encinas en la que el aprovechamiento ganadero determina una
escasa presencia de matorral. Al iniciar la bajada podremos contemplar una
buena perspectiva del castillo y el valle aledaño.
Tramo
de los huertos:
Si
proseguimos de frente al llegar al cruce nos dirigiremos al pueblo pasando por
una antigua estación derruida donde podemos localizar la hierba de los jabones,
especie que se utilizó para fabricar jabón.
En
este último tramo bordeado de muros de piedra iremos transcurriendo, entre
huertos cercanos al pueblo, por lo que fue el Camino Viejo. En toda esta última
parte, veremos los afloramientos del cerro del castillo, que se manifiesta como
una resaltada morfología de carácter litoestructural. Gran parte del pueblo de
Santa Olalla y su terreno noreste se apoyan en unos “granitos” de tipo
tonalitas. Hay un cierto desarrollo edáfico, en las zonas más bajas, donde se
asientan los huertos y sus cultivos.
La
zona está dominada por huertas de olivos e higueras con algunas encinas
dispersas. En el mismo camino que va entre muros abundan especies nitrófilas
como consecuencia del frecuente paso de ganado. Entre éstas encontramos a
gordolobos, hierba pulguera esparragueras, marrubio y cardos corredores además
de retamas, pinos piñoneros y eucaliptos rojos.
:::FAUNA
Fauna
propia de dehesa con gran variedad de aves fácilmente observables como
rabilargos, abubillas, carboneros, herrerillos, currucas, etc. Constituye ésta
una zona con elevada presencia de rapaces durante todo el año aunque
especialmente frecuentes durante las migraciones. Podremos observar al águila
culebrera, milano negro, ratonero común, águila calzada y águila perdicera
además de, ya cerca de las poblaciones, a los cernícalos vulgar y primilla.
En
torno a la mina se localiza alguna zona húmeda, como el pequeño embalsamiento
situado en la antigua área de extracción donde, ocasionalmente, pueden
presentarse algunas especies acuáticas como el zampullín chico, el ánade real y
el pato colorado. En el entorno hay especies cinegéticas, principalmente
perdiz, ciervo y jabalí .
:::VEGETACION
El
itinerario recorre un bosque esclerófilo y mesófilo mesomediterráneo silicícola
con presencia de alcornoques, encinas y quejigos de considerable porte. Como
especies endémicas o bien sobresalientes, podremos encontrar Quercus faginea,
Erica lusitanica, Sternbergia luteay Halimium umbellatum subsp viscosusmentre
otras.
:::GEOLOGÍA
En
este sendero iremos encontrando diferentes tipologías de materiales. No
obstante, a excepción de los taludes de la antigua vía, no veremos buenos
afloramientos. La propia Mina sí puede tener suficiente interés para el examen
geológico. El grupo litológico más frecuente es el de metacineritas y tobas
finas, y pizarras. Son rocas esquistosas de grano fino y colores grisáceos con
caracteres muy monótonos.
:::RASGOS
ETNOLÓGICOS
Los
aprovechamientos principales lo constituyen el cerdo y la caza. El
mantenimiento de una dehesa mixta de encina, alcornoque y quejigo permite
alargar la montanera, cuyo objeto es engordar al cochino, desde el mes de
septiembre hasta finales de enero. Por lo común, se suele arrendar la montanera
debiendo el ganadero pagar un canon proporcional al peso puesto por el animal
durante este periodo. Debiendo en esos casos ser pesados los cerdos antes y
después de entrar en la finca. Las áreas más abiertas se aprovechan además para
el pastoreo de ganado ovino y vacuno frecuente en la zona. Las razas de vacuno
propias de la comarca son la retinta (roja) y talaverana o negra ibérica aunque
es cada vez más frecuente la introducción de razas alóctonas con el fin de
aumentar los rendimientos.
La
población de Santa Olalla, cuestionada como la antigua Ponciana, tuvo gran
importancia debido a su estratégica situación ya que por sus inmediaciones
pasaba la antigua Vía de la Plata que unía Itálica con Mérida (Emérita
Augusta). El principal elemento arquitectónico es su gran castillo con diez
torres (seis rectangulares y cuatro semicirculares), cuya primera construcción
se atribuye a los musulmanes. Este tipo de construcciones se caracteriza porque
la fortaleza se acomoda en planta a la superficie del terreno sobre el cual
está erigido, por el empleo de bóvedas de ladrillo y por la presencia de torres
cuadrangulares. Vestigios de otro castillo dentro del término de Santa Olalla
se puede apreciar en el denominado cerro de los Castillejos, a poniente de la
villa. Consta la existencia de una comunidad judía a finales del s.XIV,
poseedores de una sinagoga que fue destruida en 1391, cuando se desencadenó la
persecución judía que acabó igualmente con la aljama de Sevilla.